Prestadores turísticos de Villa de Merlo cuestionan la veracidad de los porcentajes de ocupación difundidos por el municipio y señalan falta de transparencia en la elaboración de estadísticas, mientras crece la incertidumbre sobre la conducción de la política turística local.
En Villa de Merlo, el destino turístico más importante de la provincia de San Luis, la discusión ya no pasa únicamente por si la ocupación fue del 70% o del 45%. El conflicto se centra en la credibilidad de los datos oficiales, en la falta de una estrategia clara de promoción y en la creciente tensión entre el sector privado y quienes conducen la política turística local.
La polémica se reavivó durante el último fin de semana largo por el feriado del Día del Trabajador, cuando el área de Turismo municipal difundió porcentajes de ocupación que fueron puestos en duda por prestadores turísticos. Empresarios hoteleros, cabañeros y referentes del sector sostienen que el movimiento real estuvo lejos de los números comunicados oficialmente y cuestionan cómo se construyen esas estadísticas.
En una localidad con cerca de 600 establecimientos de alojamiento y más de 13.000 plazas disponibles, los datos funcionan como herramienta central para medir temporadas, planificar inversiones, orientar campañas promocionales y evaluar el comportamiento del mercado. Cuando esos números pierden credibilidad, el impacto afecta la toma de decisiones del sector privado.
Las críticas apuntan a que no existiría un relevamiento suficientemente amplio ni trabajo de campo sostenido que permita construir indicadores representativos del conjunto de la oferta. También se remarca la falta de información complementaria que siempre formó parte de los informes del sector, como la procedencia de visitantes, nivel de gasto, estadía promedio o perfil del turista.
Villa de Merlo cuenta formalmente con un Observatorio de Turismo, creado para producir información sistemática y confiable sobre la actividad. Sin embargo, en los últimos meses crecieron los cuestionamientos sobre la escasa difusión de informes completos y las demoras en el acceso a la información oficial. Ante consultas de este medio sobre los porcentajes de ocupación previstos para el próximo fin de semana largo, desde el municipio respondieron que “todavía los chicos están relevando”.
Detrás de la discusión estadística aparece otro problema: dentro del sector turístico crece una percepción de ambigüedad sobre quién conduce realmente la política turística en la ciudad. El intendente electo, actualmente en uso de licencia, ocupa al mismo tiempo el cargo de ministro de Turismo provincial. En los últimos meses, distintas áreas que históricamente funcionaban bajo la órbita provincial comenzaron a articularse o descentralizarse hacia el ámbito municipal, pero muchos prestadores sostienen que las decisiones estratégicas y la promoción continúan dependiendo de la estructura provincial.
Esa dinámica genera un esquema difícil de interpretar, donde no siempre queda claro quién toma las decisiones, quién define las prioridades y quién asume la responsabilidad sobre los resultados. A esto se suma el malestar de que determinadas acciones promocionales beneficiarían principalmente a un grupo reducido de actores privados cercanos al poder político.
Cada vez que surgen cuestionamientos sobre los datos o la gestión turística, desde el oficialismo se intenta instalar que quienes critican “están en contra del turismo” o perjudican la imagen del destino. Muchos prestadores rechazan esa interpretación y sostienen que discutir estadísticas, políticas de promoción o criterios de gestión implica reclamar mayor profesionalización y transparencia en uno de los motores económicos centrales de la región.