La localidad serrana de San Luis, candidata a ser reconocida como uno de los pueblos más lindos del mundo, conserva su riqueza cultural y paisajística.
En el corazón de las sierras de San Luis, entre ríos cristalinos, frondosa vegetación y paisajes que cautivan durante todo el año, El Trapiche es uno de los destinos turísticos más emblemáticos de la provincia. Su historia, ligada a la minería, su riqueza cultural y su patrimonio natural lo han convertido en un pueblo rural destacado del país y hoy lo posicionan como candidato representando a Argentina en la edición 2026 de ‘Best Tourism Villages’, iniciativa impulsada por la Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo).
El Trapiche tiene sus orígenes el 12 de diciembre de 1792. Antes de la llegada de los colonizadores europeos, las tierras eran habitadas por pueblos originarios, entre ellos los Huarpes. Su fundación está relacionada con la actividad minera. Ese año, mediante una escritura firmada en la ciudad de San Luis, los herederos de don José Sosa arrendaron tierras del paraje conocido como ‘Las Tapias’ a don José Rocha, quien construyó un molino hidráulico destinado a pulverizar el mineral de oro extraído de la cercana mina de La Carolina. Aquel molino, conocido como trapiche, fue levantado por Juan de la Cruz Sosa. Impulsado por la fuerza de las aguas del río, el ingenio le dio el nombre al lugar.
Con el paso de los años, El Trapiche se consolidó como un punto de referencia. Hacia 1864 funcionaba como una posta de mensajería que conectaba la ciudad de San Luis con Villa Dolores y Concarán. La fundación formal del pueblo llegó en 1871, cuando el gobernador Juan Agustín Ortiz Estrada autorizó la creación del nuevo centro poblacional a orillas del río. Para entonces, la actividad minera comenzaba a perder protagonismo y el trapiche fue reconvertido en molino harinero, abasteciendo de harina a familias rurales hasta la década de 1930.
A mediados del siglo XX, El Trapiche comenzó a transformarse en una villa turística. La inauguración de la Hostería Trapiche en 1947 marcó una nueva etapa. La construcción del Dique La Florida en 1953 modificó la fisonomía del lugar y potenció el desarrollo turístico. Décadas más tarde, en 1997, se inauguró el Dique Esteban Agüero.
Actualmente, El Trapiche ofrece ríos de aguas transparentes, playas naturales, costanera, senderos serranos, pesca deportiva, avistaje de aves y actividades al aire libre. La identidad cultural se refleja en sus tradiciones, gastronomía regional, festividades populares y la hospitalidad de sus habitantes. La candidatura a los ‘Best Tourism Villages’ 2026 busca distinguir a los pueblos rurales que preservan sus tradiciones y promueven un turismo sostenible. La Carolina ya obtuvo ese reconocimiento en 2023.