Este miércoles 25 de marzo, la administración del gobernador Claudio Poggi registró un cambio significativo en su gabinete. Ricardo Bazla, quien ocupaba la Secretaría de Estado de Ética Pública y Control de Gestión, presentó su renuncia de manera formal e indeclinable, la cual fue aceptada por el primer mandatario provincial.
Una renuncia motivada por causas judiciales
En la carta de renuncia, dirigida al gobernador Poggi, Bazla explicó que su decisión está motivada por la necesidad de dedicarse a ejercer su derecho de defensa frente a una serie de decisiones judiciales y medidas de coerción que lo involucran. El ahora exsecretario manifestó que, si bien estas acciones están dirigidas contra su persona, no deseaba que la situación pudiera repercutir negativamente en la gestión de gobierno.
Proteger la imagen de la gestión
El escrito destaca que uno de los motivos centrales de su dimisión fue evitar que su situación personal pudiera dañar lo que calificó como la «impecable gestión» liderada por Poggi. Bazla hizo especial hincapié en no querer afectar la lucha contra la corrupción y el objetivo de recuperar la institucionalidad de la provincia de San Luis, banderas centrales de la actual administración.
Un agradecimiento y un ciclo que se cierra
En los párrafos finales de la misiva, Bazla agradeció profundamente la confianza que el gobernador depositó en él al designarlo para el cargo el 10 de diciembre de 2023. También se refirió al honor de haber formado parte de lo que describió como el «inédito gobierno de coalición» que, según su visión, trabaja en beneficio del pueblo sanluiseño.
La salida de Bazla deja vacante una de las secretarías con mayor peso simbólico dentro del organigrama provincial, justamente la encargada de velar por la ética en la función pública y el control de la gestión estatal. Hasta el momento, desde la Casa de Gobierno no se ha informado sobre un posible reemplazo ni sobre los plazos para cubrir la posición.
Este episodio marca el primer cambio de alto nivel en el gabinete de Poggi en lo que va del año, generando expectativa sobre la continuidad de las políticas de transparencia y control que eran el ámbito de acción de la ahora extinta secretaría.