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domingo, marzo 29, 2026

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El monumento a JFK en la llanura pampeana

A unos ochocientos metros del acceso a Quemú Quemú, en la intersección de las rutas provinciales 1 y 12, una estructura de hormigón armado domina el horizonte infinito de la llanura. Con sus 40 metros de altura, el monumento a John Fitzgerald Kennedy se impone en el paisaje, generando asombro en quienes transitan por primera vez la zona. Declarado Monumento Histórico Nacional en 2019, su existencia plantea una pregunta inmediata: ¿qué vincula a este pequeño pueblo pampeano con el trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos, quien nunca visitó Argentina?

Un homenaje nacido de la admiración

La respuesta se remonta a 1963, cuando el asesinato de Kennedy conmocionó al mundo. En Quemú Quemú, la noticia impactó profundamente a Fernando Demaría Madero, un profesor de Filosofía y Letras graduado en la Universidad de Harvard, alma máter del mandatario. Demaría concibió la idea de erigir un monumento que perpetuara los valores que Kennedy representaba. Para financiar el ambicioso proyecto, vendió 2200 hectáreas de un campo familiar, a lo que se sumaron aportes de vecinos, municipios aledaños y el apoyo de la empresa Loma Negra.

Arte y simbolismo en el corazón de La Pampa

El diseño fue encargado al artista uruguayo Lincoln Presno, con la intermediación de Carlos Páez Vilaró. Cada línea y volumen de la obra fue concebido con una fuerte carga simbólica, representando aspectos de la vida y el legado de JFK. Finalmente, el 29 de mayo de 1967, el monumento fue inaugurado. En su parte superior puede leerse «Ave María», en referencia a la fe católica del presidente, mientras que en uno de sus pilares está grabada una de sus frases célebres: «Que la justicia de nuestra causa mantenga siempre nuestra fuerza».

Una inauguración bajo tensión política

El acto de inauguración no estuvo exento de polémica y reflejó las tensiones de la época. Ocurrió durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, y la presencia de autoridades de facto condicionó el clima del evento. La controversia estalló cuando el crítico Rafael Squirru, director de Asuntos Culturales de la OEA, tomó la palabra y se refirió a la liberación de los pueblos americanos. Sus palabras incomodaron tanto al intendente de facto, Justo Kaminsky, que este ordenó su detención. Squirru logró escapar y fue declarado «persona no grata», un episodio que con los años cayó en el olvido.

Un legado que perdura

Con el tiempo, el monumento se integró plenamente a la vida de la comunidad. Recibió la visita de expresidentes como Arturo Frondizi y se transformó en un punto de encuentro para los habitantes de Quemú Quemú, que lo utilizan como escenario para maratones, actos institucionales y festividades. Hoy, más de medio siglo después, la imponente silueta sigue desafiando la llanura, manteniendo viva la memoria de un presidente lejano y la historia singular de un pueblo que decidió honrarlo a lo grande.

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