Las intensas lluvias registradas este jueves en la zona serrana agravaron el estado de varias arterias, dificultando la circulación en algunos barrios. Los habitantes solicitan soluciones de fondo.
Las fuertes tormentas que afectaron este jueves a la Villa de Merlo volvieron a poner en evidencia un problema que, según los vecinos, lleva meses sin resolverse: calles destruidas que se vuelven intransitables con las precipitaciones. De acuerdo a los registros, en la zona serrana cayeron más de 80 milímetros, lo que provocó nuevos daños y agravó situaciones preexistentes en distintos sectores de la ciudad.
Uno de los reclamos más enfáticos proviene del área comprendida entre el Barrio 131 Viviendas y La Pequeña Cautiva. Allí, los vecinos aseguran que la calle Las Moras quedó prácticamente inutilizable. Este tramo, ubicado a unas cuatro cuadras de la Universidad Nacional de los Comechingones, es una de las salidas principales del sector. Según relataron, vienen solicitando mejoras desde hace tiempo, pero la situación se agravó notablemente con las últimas lluvias. «Hace semanas que pedimos que vengan a arreglarla porque ya no se podía pasar ni en auto ni caminando. Con la tormenta de hoy la calle quedó peor. Estamos prácticamente aislados», señalaron.
La preocupación se incrementa porque la otra salida del barrio, por Rodeo de los Cocos, también presenta un estado muy deteriorado, lo que genera serias dificultades de movilidad para los residentes.
A pocos metros, en dirección noroeste, en el barrio San Agustín, la situación es similar. Vecinos denunciaron que la calle Horacio Porras quedó destruida por el agua que baja y se desvía hacia esa arteria. El resultado es una vía llena de zanjas, barro y sectores erosionados que impiden el tránsito normal de vehículos. «Para movernos tenemos que salir sí o sí hasta la ruta. El barrio quedó prácticamente desconectado», explicaron.
Los habitantes sostienen que los reclamos no son recientes y que vienen solicitando soluciones desde hace mucho tiempo. Entre las propuestas, plantean la construcción de un muro de contención de piedra para encauzar el agua y evitar que cada tormenta vuelva a dañar la calle. Mientras tanto, aunque desde el municipio informaron que se realizan tareas de acondicionamiento en distintos barrios, los vecinos de estas zonas aseguran que las respuestas no llegan y que cada lluvia empeora el problema.