En el barrio La Arbolada, residentes aseguran que las calles no reciben reparaciones desde hace más de un año y medio. Ante la falta de respuesta, una docena de familias contrató una motoniveladora para acondicionar la zona.
En el barrio La Arbolada, los residentes sostienen que desde hace más de un año y medio las calles no reciben ningún tipo de reparación. Las lluvias registradas durante ese período, sumadas al paso del tiempo y al uso cotidiano, provocaron un deterioro tal que transitar en vehículo se volvió prácticamente imposible.
“No nos queda otra que actuar nosotros mismos, porque nadie nos escucha”, señaló uno de los vecinos que impulsó la iniciativa. Ante los reclamos sin respuesta, una docena de familias decidió contratar una motoniveladora para acondicionar las calles del barrio.
La escena no es un hecho aislado. En distintos sectores de la villa turística se repiten situaciones similares: vecinos que arreglan calles por su cuenta para poder ingresar a sus viviendas, frentistas que cortan el pasto en espacios verdes e incluso residentes que colocan carteles con los nombres de las calles ante la ausencia de señalización.
El caso deja al descubierto un problema estructural en la prestación de servicios municipales. La falta de planificación y de inversión en infraestructura barrial ha dejado a muchos sectores en condiciones críticas, obligando a los propios vecinos a buscar soluciones por sus medios y a asumir tareas que deberían corresponder a la administración pública.