Miles de peregrinos recorren el Vía Crucis del Cerro Tinaja en Villa de la Quebrada, San Luis, en el marco de la Fiesta Patronal del Santo Cristo de la Quebrada, una tradición que combina devoción, arte e historia.
En el corazón de las Sierras Centrales, la Villa de la Quebrada se prepara para recibir a miles de fieles que participan en la Fiesta Patronal del Santo Cristo de la Quebrada. La novena ya comenzó y, con ella, las caminatas de familias enteras que llegan desde distintos puntos del país movidas por la devoción y la esperanza.
Uno de los momentos centrales de la celebración es el recorrido del Vía Crucis del Cerro Tinaja, una obra religiosa inaugurada el 3 de mayo de 1951. Impulsado por el entonces obispo Emilio Di Pasquo, el camino sagrado fue encargado al artista italiano Nicola Arrighini, quien talló 56 figuras en mármol blanco de Carrara que representan las 14 estaciones de la Pasión de Cristo. Las piezas, que pesan en total 27 toneladas, fueron trasladadas desde Génova hasta Buenos Aires, luego en tren a San Luis y finalmente por caminos de tierra hasta la villa, con la colaboración del Ejército Argentino.
El Vía Crucis se extiende a lo largo de 1.200 metros de ascenso serpenteante. Durante el año, turistas y peregrinos recorren el sendero rezando, contemplando las esculturas y disfrutando del paisaje serrano. Al llegar a la cima, la cruz se eleva hacia el cielo de San Luis, ofreciendo una vista que muchos describen como una experiencia de paz y renovación espiritual.
La Fiesta del Santo Cristo de la Quebrada no solo es una manifestación de fe, sino también un motor turístico para la provincia. Puestos de artesanías, ferias y encuentros familiares complementan la jornada, convirtiendo al evento en una expresión de identidad y cultura popular.