En distintos barrios de Merlo, los vecinos comenzaron a contratar motoniveladoras por su cuenta para mejorar calles que llevan más de un año y medio sin mantenimiento, evidenciando la ausencia del municipio en tareas esenciales.
En barrios como La Arbolada, el deterioro de las calles alcanzó un nivel crítico. Las lluvias, el tránsito y la falta de mantenimiento municipal durante más de 18 meses volvieron casi intransitables varios accesos a viviendas. Ante esta situación, un grupo de familias decidió organizarse y contratar una motoniveladora con recursos propios.
Esta acción, que comenzó como una excepción, se está replicando en otros sectores de la ciudad, donde ya se observan máquinas privadas trabajando para garantizar condiciones mínimas de circulación. Vecinos también se encargan de mantener espacios verdes y colocar señalización básica.
El fenómeno refleja una sustitución forzada del Estado: no se trata de colaboración comunitaria voluntaria, sino de una necesidad ante la falta de respuesta oficial. La infraestructura básica, que debería ser garantizada por el municipio, depende hoy del esfuerzo económico y organizativo de los frentistas.
Mientras las máquinas avanzan, crece el malestar vecinal y la confianza en la administración local se erosiona. La situación expone un esquema de gestión sin planificación ni prioridades claras, donde el rol del Estado queda en entredicho.