En una asamblea realizada este jueves frente al hospital, empleados y vecinos denunciaron falta de personal, insumos y demoras en tratamientos oncológicos, así como la saturación del sistema público.
Este jueves, pasadas las 14, trabajadores de la salud del hospital Madre Catalina Rodríguez de Villa de Merlo realizaron una asamblea en la puerta del edificio, con la participación de vecinos de la comunidad. Durante el encuentro, se compartieron reclamos sobre la situación actual del sistema sanitario, que según denunciaron «está al límite».
Entre los principales reclamos se destacan la falta de profesionales, la sobrecarga laboral, la escasez de insumos y medicamentos, y la necesidad de una recomposición salarial junto con la recategorización del personal. «No damos abasto», sintetizaron, al describir un escenario que califican como crítico.
Uno de los ejes más preocupantes está vinculado a la provisión de medicación oncológica. Según explicaron, existirían demoras en los tratamientos por cuestiones administrativas entre Nación y Provincia: «Se genera una demora excesiva por una burocracia vacía. Nación no responde y la Provincia no resuelve. Mientras tanto, los pacientes quedan en el medio». Y remarcaron: «La enfermedad no espera».
También advirtieron sobre el cierre del programa Remediar, lo que impacta directamente en la entrega gratuita de medicamentos esenciales y deja a muchos pacientes sin acceso a tratamientos básicos. A su vez, la situación del PAMI suma presión sobre el hospital. En medio de conflictos con la prestación, se incrementa la demanda en el sistema público: «Muchísimos pacientes terminan viniendo al hospital y eso nos sobresatura».
La crisis de recursos humanos es otro punto alarmante. Señalan bajas de especialistas, servicios sostenidos con lo mínimo y especialidades que directamente no están. Esto se traduce en largas filas desde la madrugada para conseguir turnos, derivaciones constantes y guardias desbordadas. «No es una falla individual, es un sistema que está quedando sin capacidad de respuesta», remarcaron.
Además, denunciaron un clima interno de presión y persecución que afectaría a los trabajadores, incluso desalentando la participación en la asamblea. Frente a este panorama, la convocatoria buscó no solo debatir posibles medidas, sino también informar a la comunidad. «Queremos que los vecinos sepan qué está pasando. El sistema de salud está al límite», concluyeron.