El exconcejal participó de la audiencia pública y advirtió sobre posibles inconsistencias técnicas, legales y de fondo en el proyecto impulsado por el Ejecutivo municipal.
El exconcejal de la Villa de Merlo, Gastón Fonseca, participó de la audiencia pública por el Plan de Ordenamiento Territorial y expresó críticas al proyecto que impulsa el Ejecutivo municipal. Durante su exposición, cuestionó el sentido de la iniciativa y pidió discutir con “honestidad intelectual” los intereses que atraviesan el proceso de planificación urbana.
“¿Qué estamos discutiendo? ¿Un plan de ordenamiento territorial o una vía verde para cierto extractivismo inmobiliario en Merlo?”, preguntó. El exconcejal señaló que, antes de avanzar con definiciones estructurales sobre el futuro de la ciudad, es necesario aclarar qué modelo de desarrollo se busca promover y bajo qué condiciones se piensa el crecimiento urbano.
Fonseca también puso en cuestión el discurso oficial en torno al lema “Las sierras no se tocan”, que consideró parte del consenso social de la comunidad. “¿Por qué tanto énfasis con un concepto que ya es básico para los merlinos?”, se preguntó, al advertir que el proyecto propone discutir nuevas cotas de edificación en zonas sensibles.
En ese marco, alertó que el Concejo Deliberante podría enfrentarse a un problema legal si avanza con una normativa que contradiga legislaciones vigentes en materia ambiental. “Ustedes, señores concejales, corren el riesgo de sancionar una ley que corre el riesgo de inconstitucionalidad”, advirtió, al señalar que la regulación de áreas serranas o protegidas podría entrar en tensión con leyes provinciales y nacionales.
El exconcejal también cuestionó el diagnóstico técnico utilizado como base para elaborar el plan. Manifestó que el documento contiene información desactualizada y mencionó que varios especialistas coincidieron en esa observación. Citó a la magíster Mónica Cresmani, quien señaló que analizar el territorio con esos datos es “como ir al médico con un análisis de hace 20 años”. También recordó la definición del ambientalista Mario Nicoletti, quien describió el proyecto como “un plan que mira el mapa, pero que no pisa el territorio”.
Fonseca señaló además que el proceso de elaboración dejó afuera a instituciones locales que podrían haber aportado información técnica relevante, como la Universidad Nacional de los Comechingones, la Facultad de Turismo y Urbanismo y el Consejo Asesor de Medio Ambiente (COAMA).
Durante su exposición se refirió al concepto de densificación urbana. Si bien reconoció que se trata de una herramienta habitual en planificación territorial, advirtió que su aplicación requiere estudios actualizados sobre infraestructura y servicios. “Densificar no es amontonar”, afirmó, y cuestionó que se propongan cambios en la ocupación del suelo sin diagnósticos precisos. Aludió al planteo de la ingeniera Belén Gurruchaga, presidenta de la Cooperativa de Agua, quien señaló que uno de los principales límites para el crecimiento es la disponibilidad del recurso hídrico.
Hacia el final, el exconcejal sostuvo que el ordenamiento territorial debería pensarse como una política de Estado, capaz de trascender gestiones de gobierno, y pidió sostener el debate en un clima de respeto y diálogo. “No sirven de nada los agravios. Para generar consensos hay que construir puentes, no romperlos”, afirmó.
Tras las exposiciones, los participantes entregaron copias de sus intervenciones para que sean incorporadas al análisis del proyecto. Con el cierre de la audiencia pública se abre una nueva etapa de trabajo. De acuerdo al intendente interino, el objetivo es que el proyecto definitivo quede listo para su tratamiento entre septiembre y octubre. La audiencia no tuvo carácter vinculante, pero las autoridades indicaron que los planteos serán considerados en la elaboración final.