La autodenominada Secretaria de Inteligencia Artificial difundió en redes sociales un video creado con IA, «protagonizado» por Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti. En la secuencia, el Jefe de Gabinete y su pareja observan desde el avión presidencial una grabación del mismo funcionario declarando que «no se podrán utilizar medios públicos para traer a familiares», una cita verídica en sus tiempos de vocero. Finalmente, los cónyuges celebran con champagne y besándose en pleno vuelo.
Desde hace días, Adorni, quedó en el centro de una fuerte controversia política y mediática tras la difusión de su viaje a Nueva York, junto a su esposa —sin cargo público— en el marco de la gira oficial del presidente Javier Milei, episodio al que luego se sumaron cuestionamientos por un traslado previo a Punta del Este y por sus propias explicaciones públicas, que incluyeron la frase “deslomarse”, ampliamente replicada y criticada.
La polémica se originó a partir de imágenes y registros de la comitiva oficial en Estados Unidos, donde se constató la presencia de Angeletti, durante actividades vinculadas a la denominada “Argentina Week” en Nueva York. La situación generó cuestionamientos debido a que ella no forma parte de la administración pública y, según normativa vigente, el uso de aeronaves oficiales está restringido a funciones estrictamente institucionales.
Ante las críticas, Adorni sostuvo que su esposa había adquirido un pasaje por cuenta propia —cifrado en más de 5.000 dólares— pero que, a raíz de modificaciones en la agenda presidencial, terminó abordando el avión oficial. En ese contexto, el funcionario ensayó una defensa que se volvió eje del debate público: “Yo vengo una semana a acá a Nueva York […] quería que mi esposa me acompañe porque es mi compañera de vida”, afirmó en declaraciones televisivas en el ciclo de Eduardo Feinmann.
El episodio no quedó circunscripto a ese viaje. En paralelo, trascendió un antecedente reciente: un vuelo a Punta del Este realizado por Adorni junto a su familia en un jet privado, cuyo costo —estimado en no menos de 10.000 dólares— no fue debidamente aclarado en cuanto a su financiamiento, lo que amplificó los cuestionamientos sobre posibles inconsistencias entre su discurso de austeridad y sus prácticas personales.
Posteriormente, en el programa conducido por Luis Majul, el funcionario buscó matizar sus dichos y responder a nuevas preguntas sobre el trasfondo político del escándalo. Consultado puntualmente sobre si la difusión del episodio podía vincularse con internas dentro del propio gobierno, Adorni lo negó de manera categórica: “No, no tiene nada que ver con internas. Esto no es una operación de nadie del Gobierno”, afirmó. En la misma línea, agregó: “Yo no estoy en ninguna pelea interna ni me interesa estarlo. Estoy enfocado en la gestión”.
En ese intercambio, también intentó relativizar la dimensión del episodio: “Se armó una polémica que, sinceramente, no la entiendo en la magnitud que tomó”, sostuvo, al tiempo que volvió sobre su explicación original, aunque con un tono más moderado: “Probablemente la palabra no fue la mejor, pero el concepto es que estoy trabajando todo el tiempo”.
El caso derivó en pedidos de informes, denuncias ante organismos de control y críticas tanto de la oposición como de sectores del propio oficialismo, que señalaron una posible contradicción entre el discurso gubernamental contra los privilegios de la “casta” y el uso de recursos estatales en beneficio personal. En ese marco, el episodio se consolidó como uno de los principales focos de desgaste político para Adorni desde su llegada a la Jefatura de Gabinete, combinando cuestionamientos éticos, inconsistencias en sus explicaciones públicas y un fuerte impacto mediático amplificado por sus propias declaraciones.