Vecinos y mecánicos de la localidad señalan que el deterioro vial, con baches y socavones, provoca daños frecuentes en los vehículos, derivando en costosas reparaciones que afectan la economía familiar.
En Villa de Merlo, los reclamos por el estado de las calles se multiplican desde distintos puntos de la localidad. No se trata de un problema aislado en una sola calle. Vecinos describen calles asfaltadas con baches consecutivos, reparaciones que no resisten las lluvias y barrios con caminos de tierra donde los pozos y socavones se profundizan con el tiempo.
En sectores pavimentados, los vecinos reportan la presencia de baches muy seguidos. En las calles de tierra, luego de cada tormenta, el agua forma hundimientos y canaletas que dificultan la circulación y obligan a maniobras constantes para evitar daños en los vehículos.
A esta situación se suman los reductores de velocidad. Los conocidos lomos de forma trapezoidal, instalados en varias zonas, pueden generar impactos bruscos en la mecánica de los autos si no se atraviesan a baja velocidad o no están correctamente señalizados.
Un mecánico de la zona, consultado al respecto, advirtió que el estado de los caminos ya se refleja en la cantidad y el tipo de reparaciones que llegan a su taller. «Son un desastre las calles. Vamos a tener que andar todos en 4×4, si no es imposible. Rompés todo», señaló.
Según su explicación, los pozos, baches y socavones afectan principalmente el tren delantero, amortiguadores, bujes, rótulas, llantas y la alineación de los vehículos. Con el tiempo, esto deriva en ruidos metálicos en la parte delantera, vibraciones en el volante e inestabilidad en la dirección. «Después se rompen las cubiertas y empiezan más problemas», agregó.
Los automóviles compactos, como Fiat Cronos, Volkswagen Gol, Chevrolet Corsa y Fiat Uno, son los que concentran la mayor cantidad de reparaciones. «Son los vehículos más comunes, de los que más circulan en Merlo. Y son los que más sufren», indicó el profesional. Las camionetas y SUV, por su estructura más robusta, resisten mejor estos inconvenientes.
El impacto económico de estas averías es significativo. Como ejemplo, el mecánico detalló que reemplazar el tren delantero completo de un Cronos 2018 puede rondar los $420.000, incluyendo mano de obra. En tanto, cambiar los amortiguadores delanteros y traseros en un Gol Trend puede alcanzar los $400.000. Estos valores pueden variar según el vehículo y el precio de los repuestos.
En muchos casos, no se trata de una única reparación. La acumulación de golpes por baches, reductores y calles socavadas genera un desgaste sostenido que obliga a volver al taller repetidamente. Para muchas familias, el auto es una herramienta de trabajo y un medio de movilidad diaria, por lo que cada reparación representa un impacto directo en la economía del hogar.
Las quejas vecinales apuntan a un mantenimiento vial que no alcanza y a obras que no perduran. Mientras tanto, en los talleres mecánicos crecen las consultas y las reparaciones asociadas al mal estado de las calles, con gastos que pueden rondar el medio millón de pesos en vehículos de uso común. En una ciudad donde la movilidad depende en gran medida del automóvil, el estado de las calles se ha convertido en una variable que impacta directamente en el bolsillo de los merlinos.