El Gobierno de San Luis impulsa instancias formativas sobre gestión emocional para todas las instituciones educativas de la provincia. En este ciclo, no solo se trabajará con los alumnos, sino también con profesores y padres o tutores.
En el marco del Año de la Educación, el Gobierno de San Luis ha diseñado un ciclo de talleres sobre Salud Emocional que se impartirá en todas las instituciones educativas de la provincia. La directora de Comunidad Educativa, Celeste Aparicio, informó: “Como lo anunciamos en todas las reuniones pautadas con directivos de distintas modalidades y tipos de gestión, encaramos un trabajo más fuerte en salud emocional. Empezamos con dos capacitaciones: una articulada con la Secretaría Nacional de Educación, que fue de habilidades socioemocionales, y también con Sedronar, acerca de consumos problemáticos en ámbitos educativos”.
La funcionaria explicó que, para mejorar la organización y responder a los requerimientos de los directivos, el Ministerio de Educación publicó un formulario de inscripción para informar cuáles son todos los talleres disponibles. En correspondencia, se conformó un equipo interministerial e interdisciplinario para su dictado. Los talleres están dirigidos a estudiantes, docentes y tutores. “Tenemos más de 339 escuelas inscriptas que están participando”, detalló Aparicio.
La formación destinada a los estudiantes trata sobre gestión emocional, bullying, violencias digitales y salud mental en adolescentes. “La verdad que venimos trabajando muy bien. Los talleres son en la escuela, con no más de 50 estudiantes y modalidad presencial. Esta semana hemos iniciado con el taller de gestión de emociones”, mencionó.
Por otro lado, las instancias formativas para docentes abordan nociones de autocuidado, gestión emocional, procedimientos, evacuación, Alarma Ciudadana y educación en afectividad. “La modalidad va a ser presencial, con puntaje docente y la llevaremos adelante los días sábados. El 13 de junio iniciaremos con el primer taller con el equipo de Bienestar y Bomberos Voluntarios. Será en la sede de UPrO en Villa Mercedes”, comentó la funcionaria. “El segundo taller presencial será en el Centro de Convenciones de La Punta el 27 de junio. Queremos agradecer la colaboración de la municipalidad de La Punta, de la UPrO y del Ministerio de Cultura a través de la dirección de Parques, que están colaborando en estas acciones”, dijo.
A su vez, también ofrecerán talleres psicoafectivos para padres y tutores con modalidad presencial. “Se está dictando en las escuelas que se han inscripto, y lo articula Educación con el área de Emergencia Social”, precisó.
En suma, Aparicio comunicó que este ciclo formativo está desplegado en todo el territorio provincial, incluyendo localidades y parajes. “La dictan profesionales idóneos de los ministerios de Desarrollo Humano, Salud y Educación”, especificó. “Vamos a desarrollar los talleres por orden de inscripción y los contactaremos para ver quiénes participarán”, aclaró.
El subdirector de Bienestar Escolar, Claudio Vásquez, planteó que las escuelas son cajas de resonancia. “En general, nosotros siempre tenemos una mirada bien amplia sobre la educación. En cada uno de estos talleres que estamos dando, tenemos como un hilo conductor en el que abordamos la gestión emocional no solo en estudiantes, ya que de nada serviría que le enseñemos a un estudiante a expresar sus emociones si después no tiene la posibilidad de poder hacerlo en la escuela o en su casa”, observó.
El funcionario sugirió que es importante trabajar en conjunto con alumnos y docentes “para que ellos, como docentes, puedan ir gestionando sus propias emociones y no lleguen al final de cada ciclo lectivo con esos estados de gran estrés con los que llegan habitualmente”. En paralelo, propuso trabajar con los padres y tutores: “Es fundamental volver a trabajar con las familias desde una visión de seguridad. Consideramos que estos eventos, que fueron repercusión social, son de origen antrópico o natural”.
Se trata de un programa que contribuye en el aspecto preventivo, además las respuestas ante un incendio o una fuga de gas. “Por lo general, estos eventos tienen un impacto social y dejan en evidencia cuán vulnerable está esa comunidad educativa frente a la amenaza detectada. También es una manera de acercarnos al ámbito escolar, que de hecho se lleva lo aprendido o la noticia a casa”, manifestó.