En la previa del Día del Trabajador, ATE denuncia que los salarios municipales están por debajo de la línea de indigencia y que el Ejecutivo local mantiene un esquema de ajuste sistemático, sumado a presiones contra los empleados.
En Villa de Merlo, el conflicto entre el Ejecutivo municipal y los trabajadores de la administración pública escala en tensión. Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) señalaron que la situación actual no es casual, sino el resultado de una “matriz sistemática de destrucción del salario” impulsada por la gestión de Juan Álvarez Pinto, hoy ministro, y sostenida por el intendente suplente Leonardo Rodríguez.
El gremio asegura que los salarios se ubican por debajo de la línea de indigencia, que las condiciones laborales se deterioran y que la distancia entre el discurso oficial y la realidad se amplía. “Va a ser un Día del Trabajador triste”, advirtió Marcelo Quiles, referente de ATE, al señalar que la mayoría de los empleados no logra cubrir necesidades básicas.
Entre los reclamos puntuales se incluyen la apertura de paritarias, el pase a planta permanente, el pago de bonos y la regularización de adicionales. Para ATE, no se trata de un problema coyuntural, sino de un esquema sostenido en el tiempo que degradó los ingresos municipales y que, lejos de corregirse, se profundiza.
La continuidad política aparece como un dato relevante: aunque Juan Álvarez Pinto no esté formalmente al frente del municipio, en el gremio aseguran que sigue definiendo el rumbo. En ese esquema, la conducción de Leonardo Rodríguez no expresa autonomía, sino la ejecución de una línea ya trazada.
Las críticas también apuntan al alineamiento con políticas nacionales. Desde ATE advierten que el municipio replica un esquema de recorte sobre el trabajo, donde el salario pierde centralidad y los derechos laborales retroceden. Además, se suman denuncias por “aprietes” a los trabajadores: según el gremio, desde el Ejecutivo se ejercen presiones para contener el reclamo y evitar su visibilización.
A esto se suman problemas concretos en la gestión diaria, como la falta de indumentaria, vehículos en mal estado y condiciones de traslado inseguras. “Llegaron con las banderas de defensa del trabajador e hicieron todo lo contrario”, sintetizó Quiles.
En la antesala del 1 de mayo, los trabajadores confirmaron su participación en la movilización convocada por el Día Internacional de los Trabajadores. La concentración será el viernes a las 11 en la Rotonda de ingreso, desde donde marcharán hasta la Plaza Sobremonte bajo la consigna “Paz, pan y trabajo”.